martes, 2 de abril de 2013

El gas se acaba

 CON EL MAS DE LA  POTENCIA GASIFERA QUE ERA BOLIVIA...A UN PAIS CON RESEVAS LIMITADAS Y DE MUY PRONTA EXTINCIÓN

 

http://www.paginasiete.bo/2013-04-02/Opinion/Destacados/16Opi00202-04-13-P720130402MAR.aspx

- 01/04/2013

Un informe presentado a inicios de 2013 por el viceministro de Exploración y Explotación de Hidrocarburos, Eduardo Alarcón, establece que Bolivia sólo cuenta actualmente con reservas probadas de gas por 8,23 TCF, lo cual le alcanzaría para satisfacer las demandas del mercado interno y los compromisos de exportación por los próximos diez años. Esta situación representa una grave amenaza para el futuro del país, poniendo en riesgo su estabilidad económica y social, frente a un elevado gasto público que no podrá ser solventado sin los ingresos extraordinarios del gas.

En el mismo informe se resalta que en tres años, entre 2010 y 2012, Bolivia consumió 1,71 TCF, equivalentes al 17% de sus reservas probadas de gas, lo que no hace sino confirmar las preocupaciones sobre la seguridad energética nacional. Frente a esto, el Gobierno reacciona anunciando un millonario programa de exploraciones que supuestamente asegurará la provisión del energético. Ésta es una iniciativa positiva pero no garantiza la solución del problema. Argentina, con políticas sectoriales similares a las bolivianas, lleva varios años procurando desarrollar nuevas reservas sin logros significativos.

Esta falta de certidumbre sobre las reservas gasíferas nacionales cae en el peor momento pues se avecina la finalización del contrato de exportación de gas a Brasil, con lo cual se debilita la posición nacional para negociar la renovación del contrato si no existen suficientes reservas. Adicionalmente, nuestro gigante vecino ha dado varias señales de que las condiciones de las ventas futuras serán distintas pues tiene muchas más reservas que las que disponía cuando se firmó el contrato anterior, dos décadas atrás.

Peor incluso, el desarrollo de la tecnología del “shale gas” ha provocado una considerable baja en el precio internacional del gas en la medida que Estados Unidos ha logrado su autosuficiencia y podría tener el mismo impacto en el precio del petróleo si se logran resultados similares en el desarrollo del “shale oil”, lo que les permitiría a los estadounidenses no depender del petróleo de la OPEP para abastecer su mercado interno, factores que provocarían una baja de los precios internacionales del petróleo.

Consecuentemente, Bolivia se enfrenta a una doble amenaza, disminuirían sustancialmente sus ingresos por exportación de hidrocarburos por la falta de volúmenes para exportar y disminuirían los precios de exportación. Ambas combinadas podrían provocar una profunda crisis fiscal que nos llevaría a la falta de capacidad estatal para solventar el nivel de gasto público alcanzado durante el Gobierno del MAS.

Los efectos preliminares de la falta de desarrollo de nuevas reservas ya se sienten; YPFB, empresa estatal de petróleo, no puede asegurar la provisión de gas para la instalación de nuevas industrias en territorio nacional, lo cual paraliza la inversión en diversos e importantísimos sectores para la creación de nuevos empleos. Paradójicamente, el partido que hizo de la industrialización de los hidrocarburos el eje central de su discurso opositor, prioriza la exportación pues le genera más recursos para financiar la inmensa cantidad de empresas públicas estatales, en su mayoría improductivas, que ha creado.

Paralelamente, el Gobierno del MAS está incrementando la exportación de gas a la Argentina y simultáneamente impulsando proyectos como la planta de urea, que consumirían significativas cantidades del energético, lo que sólo agravaría la crisis futura de desabastecimiento, tanto para el mercado interno como para cumplir los contratos de exportación.

El Gobierno debe ser transparente sobre su gestión de la principal fuente de ingresos para Bolivia. Seguir simplemente gastando las reservas sin tomar previsiones sobre el futuro es llevar al país a un salto al vacío.



Óscar Ortiz Antelo fue presidente del Senado.

Twitter: @OscarOrtizA

Clases medias en la escena

http://www.paginasiete.bo/2013-04-02/Opinion/Destacados/16Opi00102-04-13-P720130402MAR.aspx

- 01/04/2013

A mediados del siglo XIX Karl Marx estaba convencido de que la clase media de las ciudades –la pequeña burguesía urbana– se extinguiría con el desarrollo del capitalismo y que sus fracciones que lograsen sobrevivirlo terminarían absorbidas por una cada vez más amplia y revolucionaria clase obrera. Sin embargo, la clase media urbana es la que más se ha expandido y de la cual han nacido importantes porciones que abrazaron con más pasión y constancia las enseñanzas revolucionarias; ciertamente mucho más que el sujeto proletario en quien el socialismo científico había depositado sus esperanzas. En sentido contrario, cuando la atacan el pánico y la incertidumbre, la clase media urbana ha servido de soporte a regímenes autoritarios, incluyendo a dictaduras fascistas.

Sin embargo, lo que predomina históricamente es que, invariablemente, los principales conductores de las revoluciones de intención socialista del siglo XX, igual que la masa de los cuadros y militantes de los partidos que fundaron, provienen de la pequeña burguesía, con tanta regularidad y constancia que puede caracterizarse al socialismo de ese siglo como el socialismo de clase media; exactamente igual a lo que pasa hasta ahora con el socialismo del siglo XXI.

Para ser preciso y justo es necesario hablar en plural, porque los grandes protagonistas de esas gestas que cambiaron el planeta son obra al menos de dos clases medias: la de las ciudades y la de los campesinos, otra clase media, muy distinta a la pequeña burguesía urbana, pero que hermanada históricamente con ella ha enfrentado y muchas veces ha derrotado a colonialismos e imperialismos el siglo anterior. El campesinado es técnicamente una clase media en tanto que no es clase obrera ni parte de la burguesía; ello se refuerza en nuestro país por la condición de pequeños propietarios que la conforman.

Nuestra historia expresa con nitidez esa alianza que, de 1952 en adelante, no ha dejado de acentuarse. El binomio que encabeza al actual Gobierno no puede ser una representación más clara y terminante de esa realidad y, precisamente por ello, resulta más ostentosa y chocante la manera despectiva e hiriente con que la que el Jefe de Estado se refiere a la clase media en cuanta oportunidad puede: la última hace un par de semanas atrás, cuando descalificaba a algunos de sus antiguos compañeros –algunos de ellos verdaderos soldados, modelo del proceso de cambio– al usar su origen clasista como una injuria.

El desdén presidencial contra “la clase media” no se compadece del hecho de que las movilizaciones y las votaciones que lo han aupado al sitio en que se encuentra provienen de las clases medias. Se entiende que la aversión contra la clase media expresada por el Presidente, frecuentemente con respaldo explícito de su Vice, se dirige contra la fracción más próspera e instruida de la pequeña burguesía, aquélla de la que se ha reclutado tradicionalmente el personal jerárquico de la burocracia estatal y sectores allegados a ella. Muy activa políticamente hoy igual que ayer, ya que de ella proviene casi todo el actual gabinete, con la excepción de los pocos ministros y ministras de origen campesino, basa su poder en sus habilidades técnicas y en una gran proximidad con los medios de difusión.

Pero, en la Bolivia de hoy el sector de clase media urbana que se siente agredido y suele alinearse contra el oficialismo no es más que una delgada franja de una clase media urbana compuesta por gran parte de transportistas, una porción menor, pero importante de cooperativistas, casi todo el amplio universo de comerciantes, artesanos y trabajadores por cuenta propia, identificados laxamente como gremialistas, así como una fracción considerable de los campesinos que viven en las ciudades y, desde luego, todos los funcionarios de rango medio y de base, al lado de la casi totalidad de los profesionales.

Ese vasto y polimorfo universo representa entre el 60 y el 70% de los electores del MAS que, pese a sus profundas divisiones internas, entre las cuales tienen peso decisivo las de origen cultural y étnico lo mismo que significativas estratificaciones económicas, se constituye en un sujeto colectivo en el campo de prácticas políticas y de imaginarios compartidos.

La inquina de los altos funcionarios contra “la clase media” no afecta ni compromete el poderío electoral de este Gobierno, al que su base social incluso llega a excusarle, hasta ahora, señales evidentes de decadencia como las evidencias de complicidades con las redes de extorsión, la cohabitación con grupos de poder tradicionales y otros pecados, y parece que así será mientras se mantengan las condiciones de estabilidad económica y bajas tasas de desempleo.



Roger Cortez H. es investigador y docente.

Gastaron Bs 2.769,9 millones en subvención de 5 alimentos

El éxito del Gobierno Socialista: liquidar la producción nacional¡¡¡

Las medidas del Gobierno para obtener un “precio justo” de los productos permitieron, por ejemplo, que el pan de batalla se mantenga en 40 centavos.

 http://www.paginasiete.bo/2013-04-02/Economia/Destacados/08Eco01020413.aspx

Miriam Telma Jemio / La Paz - 01/04/2013

El Gobierno destinó 2.769,9 millones de bolivianos para subvencionar los precios de la harina, azúcar, arroz, maíz amarillo duro y trigo y así garantizar un “precio justo para los consumidores”, según un documento presentado por el Ejecutivo a la COB.

“A efecto de que el trabajador pueda mantener el poder adquisitivo de sus ingresos, el Gobierno viene realizando, desde 2006, esfuerzos a través de políticas económicas dirigidas a la subvención de productos de primera necesidad, tales como pan, azúcar, arroz, maíz, pollo”, dice la respuesta del Gobierno al pliego petitorio de la Central Obrera Boliviana (COB) 2013.

Por ejemplo, en el caso del pan de batalla, en 2012 los panificadores intentaron subir el precio de este producto al argumentar que encareció el costo de los insumos que utilizan en su elaboración.

El Gobierno destinó 89,8 millones de bolivianos de financiamiento en forma anual para harina, principal insumo del pan de batalla. Así, el precio unitario de pan se mantuvo en 40 centavos. Emapa distribuye la bolsa de 50 kilos a los panificadores a un precio de 135 bolivianos. El año pasado el quintal en el mercado llegó a costar más de 200 bolivianos.

En el caso del azúcar, 248,6 millones de bolivianos fueron asignados a Insumos Bolivia para la comercialización de ese producto, con el objetivo de evitar el incremento de precios por el agio en gestiones pasadas.

El precio promedio del quintal de este producto en 2011 fue de 323,45 bolivianos, mientras que en diciembre de 2012, asegura el Gobierno, llegó a 224,84.

Para el arroz se destinaron 54,3 millones de bolivianos de financiamiento por año, con lo cual se logró que el precio promedio por quintal baje. En 2011, costaba 221,9 bolivianos y en 2012 llegó a 205 bolivianos.

Otros dos productos priorizados por el Gobierno son el maíz y el trigo. Para el primero, asignó 88,3 millones de bolivianos y para el segundo, 51,5 millones de bolivianos. Ambos fueron comercializados mediante la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa).

El precio promedio del quintal de maíz amarillo duro en 2011 fue de 102,71 bolivianos y en diciembre de 2012, 69,99 bolivianos.

Emapa comercializa la producción de harina de trigo, arroz, afrecho de trigo, maíz para alimento balanceado, carne de soya, aceite y pan de pequeños y medianos agricultores a precio justo.

Otros productos

En el caso de la carne de pollo, el precio promedio del kilo en 2011 fue de 14,24 bolivianos, pero con la intervención gubernamental en diciembre de 2012 disminuyó hasta 11,87 bolivianos. También promovió el consumo de lácteos mediante el Fondo de Apoyo al Complejo Productivo Lácteo (ProLeche). Este fondo lanzó dos productos a “precio justo”, para incentivar el consumo de lácteos, especialmente en el área rural.

La intervención del Gobierno en la regulación de los precios de los productos puede considerarse “positiva”, siempre y cuando sea coyuntural y no estructural, opinó el analista financiero Armando Álvarez.

Si fuera estructural o sostenida puede ser contraproducente, porque el monto que se gasta es alto y tiene que ser luego cubierto con ingresos. “Esto sería insostenible si la intervención no es sólo para salvar el momento”, puntualizó el analista.

En 8 años subsidio per cápita de carburantes creció 25 veces

El siguiente escenario de conflicto: el cese de la subvención de carburantes¡¡¡¡

Este año el Gobierno presupuestó $us 1.060 millones para subsidiar el GLP, el diésel y la gasolina.

http://www.paginasiete.bo/2013-04-02/Economia/NoticiaPrincipal/7Eco002020413.aspx

Marco Belmonte / La Paz - 01/04/2013

Tras 13 días aparece Soza e insiste que audio es un montaje

http://www.paginasiete.bo/2013-04-02/Nacional/Destacados/4Nac00102-01.aspx

 La oposición exige la aprehensión de Soza y los que son citados en la grabación sean investigados, como el entorno del vicepresidente Álvaro García Linera.

Nancy Vacaflor / La Paz - 01/04/2013

lunes, 1 de abril de 2013

Estado plurinacional y nación boliviana

http://eju.tv/2010/08/estado-plurinacional-y-nacin-boliviana/

danielpasquier Daniel A. Pasquier Rivero
La efeméride del 6 de agosto este año 2010, nos mueve algunas reflexiones. Se debate intensamente hasta el porqué ha elegido el gobierno a Santa Cruz como sede para el evento, dejando a un lado a Sucre, reconocida como la “Capital de Bolivia” (Art. 6, CPE), desde donde el Presidente tradicionalmente emitía su Mensaje a la Nación. Los sentimientos de los chuquisaqueños y, en especial, de los sucrenses, nuevamente heridos. Más allá de la legalidad e intención alegadas por el gobierno de promover la integración de los bolivianos a un concepto de Patria más incluyente, más participativa, está la realidad social y política expuesta desde la Asamblea Constituyente: Sucre pelea por una efectiva “capitalidad”, tener título y patrimonio; es decir, recuperar el poder político y administrativo trasladando la estructura del poder público a la Capital constitucional. Posición rechazada en rotundo tanto por el gobierno como por la institucionalidad paceña, quienes promovieron un Cabildo con más de un millón de personas bajo el lema “la capital no se mueve”: La Paz contra todos; se sumó otro motivo de desunión nacional.
clip_image002¿Se reafirma la unidad de la Patria trasladando el festejo de la Declaración de Independencia a tierra grigotana? Para empezar, no vendrán autoridades ni representantes chuquisaqueños, que en un pasado reciente conformaron alianzas con Santa Cruz en defensa de la autonomía, el Estado de Derecho y la inclusión en el debate asambleísta del tema capitalidad. La decisión gubernamental genera susceptibilidades entre ambas comunidades. O bien, la decisión sólo responde a que en La Paz no era posible, a pesar de estar necesitando recuperar cierto liderazgo, y qué mejor que estos eventos de gran impacto mediático y emocional. Pero tuvieron enormes dificultades para acordar un sólo acto oficial en las fiestas julianas; el motivo de discordia, un programa del Gobernador oficialista contra otro preparado por el Alcalde, opositor o disidente, que hizo valer el ser primera autoridad de la ciudad capital del departamento La Paz. El embrollo se resolvió pero no faltaron actos displicentes por ambas partes aún en plena ceremonia. Para algunos (R. Carvalho), el motivo principal de trasladarse a Santa Cruz es que en realidad el Presidente y su gobierno no tienen buena acogida todavía en parte del territorio nacional, lo cual se reflejó en la derrota del 4 de abril, 2010: perdió en 6 de las 9 capitales de departamento.
Potosí está en pie de guerra; paro total de una semana y decisión de aguantar “hasta las últimas consecuencias”. Hay reivindicaciones añejas, pero demuestran sobre todo el desencanto con la propuesta política de “cambio”, en la que los pueblos indígena originario campesino tenían la oferta del oro y el moro con su derecho reconocido en la CPE a la libre autodeterminación y el autogobierno. En la protesta no están sólo las élites urbanas, están los ayllus, obreros y trabajadores mineros, con fuerte tradición de lucha por reivindicaciones sociales. Y lo hacen con mucha razón. No es aceptable que Potosí, que lo ha dado casi todo durante la Colonia y la República, esté ahora con el Estado Plurinacional viendo cómo se derrumba el Cerro Rico, que cubre sus espaldas, sin recibir la atención que merece; por siglos sus entrañas engordaron fantásticas fortunas mientras el pueblo emigraba huyendo de la miseria. Para colmo, la cuestión de límites con Oruro envenena la relación próxima entre quechuas y otros pueblos originarios. Allí, hoy se vive “el tinku” mientras el gobierno se afana en la búsqueda de piloto para el nuevo avión del presidente.
El Oriente, sin embargo, se mantiene bajo “la tutela” del centralismo. Se le dio la autonomía que el gobierno quiso. El mismo que justifica su política repitiendo hasta el aburrimiento que tiene el aval de la mayoría, borró de un plumazo la voluntad de mayorías expresadas por más del 80% en los distintos Referendos Autonómicos. En consecuencia, Tarija queda convocando de nuevo a Cabildo, Pando está “intervenido” con bota militar, en el Beni se ensayan jueguitos coloniales como “el gata parida” o, “el que se va a Sevilla, pierde su silla”; por último, todos los gobernadores autonomistas están procesados, y uno preso sin juicio ni sentencia. Con Santa Cruz bastó “el complot separatista terrorista” para tirarlo a la lona.
La Nación se la partió en plurinacionalidades con la CPE (Art. 2), lo que en corto tiempo pasó de éxito teórico político a la agonía de su aplicación. Se ha truncado el proceso lento, difícil, penoso y sangriento tantas veces, de construir “una identidad nacional” que diera cobijo a los habitantes de la antigua Audiencia de Charcas y la Gobernación de Mojos y Chiquitos, y donde todos, indígenas campesinos e indígenas urbanos, del altiplano valles y llanos, junto a los mestizos campesinos y los mestizos urbanos, se reconocieran un día como ciudadanos iguales y hasta hermanos. Se ha hecho tabula rasa con esa Nación boliviana, desconociendo que los ayllus fueron en parte rescatados de la esclavitud incaica, y que los indígenas del oriente encontraron protección en la gente que con sentido cristiano veló por ellos y promulgó leyes en su favor. Acentuando las diferencias se recorre el camino inverso al procurado por las mentes y espíritus más preclaros de los 185 años de República.
Al debilitar y cuestionar la existencia de “los lazos comunes” se ha desconocido la unidad de la Nación boliviana y, de paso, se ha hecho trizas al Estado subyacente (la “desagregación”, de C. Llovet), con todas sus expresiones de conflicto a lo largo y ancho del territorio patrio. Frente a esto, a Santa Cruz le corresponde este 6 de agosto levantar la resistencia republicana, ideal de Nación y de Estado, porque bien podemos repetir “Hasta aquí hemos tolerado una especie de destierro en el seno mismo de nuestra patria”, pero que no nos endilguen que “hemos guardado un silencio parecido a la estupidez” (Proclama de la Junta Tuitiva el 27 de julio, 1809).

¿Plurinación o nación boliviana?

http://www.opinion.com.bo/opinion/articulos/2012/0125/noticias.php?id=40852








Por: WALDO TORRES ARMAS | 25/01/2012 | Ed. Imp.
 
Bolivia tiene un problema de identidad pendiente desde la nueva Constitución que niega la existencia de una nación boliviana, lo que supone una construcción nacional más frágil e incierta.

El discurso plurinacional se fundamenta en que Bolivia es un “Estado plurinacional”, no una “nación boliviana”. Reduce a Bolivia al papel de “Estado anfitrión”, pero no una nación. Reconoce como tales a las llamadas 36 nacionalidades “históricas puras”, suprimiendo la mestización sufrida por la mayoría de la población.

Sin embargo, las plurinacionalidades, en cuanto a personas concretas, sólo alcanzan significación en su vida mortal si se las entiende como partes de esa gran Persona que es la “nación boliviana”, como personalidad colectiva reconocida por el derecho internacional, sin que esto signifique ignorar o desconocer la identidad y derechos propios de las 36 naciones reconocidas, cuyos derechos quedan subordinados a la permanencia de la “patria eterna”, que es la comunidad natural en que nacieron. La organización supranacional, supera a las plurinaciones, no para disminuirlas o absorberlas, sino para darle un alcance más amplio y elevado.

La construcción de Bolivia se está llevando a cabo en oposición precisamente a esa premisa, privilegiando un sentimiento débil plurinacional en detrimento del nacionalismo boliviano, creando una crisis identitaria.

La inutilidad de la discusión proviene de que la fórmula “plurinación dentro de un Estado” no puede servir de solución para nuestros problemas de integración territorial ni cultural. Y ello es así porque nación significa nación política, la plurinación requeriría un Estado compuesto por entidades si no soberanas, por lo menos con territorios determinados y separados distintivamente. Plurinación como nación “cultural” queda vacía de sentido “nacionalista”, por cuanto el nacionalismo es inseparable del sentido político de nación, y queda también vacío de sentido jurídico-constitucional, pues es la “nación boliviana” la base popular del Estado. El problema de la pretendida transformación plurinacional, a pesar de la retórica, es que en el Estado existen varias naciones, pero no varios nacionalismos, y en estrictos términos jurídicos, dentro del Estado la titular de la soberanía es la nación boliviana, y no las 36 nacionalidades.

En Bolivia tenemos noción de identidad nacional como aproximación cultural, pero no de comunidad política. Tenemos mito de origen, pero no de futuro, y toda nación necesita un ideal, un norte, para convertirse en una sociedad razonablemente integrada y cohesionada. Con la exaltación de la plurinacional no se fortalece la nación boliviana, que es la única a quien debemos nuestra lealtad.